Pese a los malos augurios, ni los controladores aéreos franceses ni la tormenta perfecta nos dejaron sin volar (ni a mi casa sin toldos). Así que ya estás en Finlandia dando vueltas por el parking del aeropuerto sometido a las exigencias incuestionables del Google Map que es quien manda, para acabar preguntando, como antaño, aSigue leyendo «Helsinki»
