Fadiouf es una comunidad formada por 3 islas en un brazo de mar que se adentra en el continente. Es un sitio bastante exótico por dos razones:
a) Está rodeado de manglares y tiene chozos.
b) En la plaza central hay un gran cartel que informa de su hermanamiento con Fuenlabrada.
Los fuenlabreños han pagado unos puentes de madera muy chulos que conectan las islas (la gente roba la madera -para guisar y esas cosas- por lo que no descartan hermanarse también con Móstoles para ver si los pueden hacer de hormigón).
Te montan en una canoa y al barquero lo llaman gondolero porque Gérard dice que esto es la Venecia de África. Yo le digo que prefiero estar aquí que en Venecia, por la temperatura, por los paisajes, y, sobre todo, por los italianos.
Una isla hace de granero (de mijo), otra de cementerio, y en la más grande se asienta la población. Hay iglesia y mezquita, pero cristianos y musulmanes tienen claro que para cosas importantes hay que acudir al Baobab Sagrado que tienen en mitad del poblado, allí pasean a sus muertos o invocan a la lluvia.
La isla se formó por acumulación de conchas, de ahí su sobrenombre, según Gérard es que «comen la hostia de berberechos», y debe ser verdad porque los tienen por todas partes puestos al sol. Gérard se comió un puñao y nos advirtió que él estaba acostumbrado pero que a nosotros nos podría provocar movimientos intestinales indeseados. No tentamos a la suerte. Lo que sí comimos fue «pan de mono» que es el fruto del baobab y sirve para curar la malaria, lo estaban manoseando las señoras de la foto y nos lo dieron a probar, y ya sabéis (por los programas de viaje de la tele) que para ser buen viajero te tienes que meter en la boca todo lo que te ofrezcan. Y cuanto más asco te dé mejor, así que yo lo hice fenomenal.De vuelta al caos, Momo nos invita a su «casa»: una habitación alquilada en un suburbio de Dakar. Nos prepara un té contundente en un hornillo y yo, que odio el té, me lo bebo y me gusta…y si me quedara aquí unos meses acabaría convirtiéndome a la raza negra: es lo que tiene no tener personalidad, se te pega tó. Y seguimos la celebración cenando a baza segura: hamburguesa con patatas fritas, que eso de «saborear» otras culturas está muy bien pa cuando no hay hambre.




Ni aunque cambiaras de raza perderías tu personalidad. Gracias por estos ratos
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Das la sensación de ser escrupuloso, y de que no te has llevao a la boca mas que delicatesses, que yo haya visto: sopa verde portuguesa, cardos y forraje con una especie de carne alemana, puré y albondigas polacos servidos por una cocinera dificil de mirar(vamos ya quisieramos las de las fotos) y viandas indescriptibles como desayuno turco… que te identificas ahora con la raza negra y con los chinos na más que entres en un bazar… Que me ha gustao mucho lo de las 3 islas y tu decisión (que es la de cualquiera normal) de no comer berberechos demuestra que los 40 el hombre se vuelve sensato. BSSS.
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Me apetece mucho vacilarte, pero como luego me sale el tiro por la culata solo te felicito por el blog. Un beso
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Mapi, se te olvidan los galipuches malolientes de Rumanía, y SOBRE TODO el inolvidable cuervo asado (probablemente radiactivo) que nos comimos camino de Smolenko en un descampao de Bielorrusia…y aquí estamos.Y a Mabel y al anónimo vacilón, gracias.
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Pero tu no habías ido con algún insensato a este viaje?? Pobrecillos, no los mientas ni para hablar mal…
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Gracias anónimo: si no es por ti pareciera que el viaje lo hubiera hecho solo. Crees que de haber sido asi va hubiera sido tan sensato?? Este se habría traido ya a Gerard para que le limpiara la casa y a Momo para la moqueta del coche, él con tal de ayudar…
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