Extásis líquido. Eso era, según un amigo, lo que contenía la lata de aceite que traía en la maleta, un encargo de mi compa argentina para un amigo suyo aquí en BAires. Sí, Mariel, tu lata de aceite suscitó un encendido debate sobre las leyes de la física y la posibilidad de que mi ropa acabara pringada de aceite de oliva Extra «La Chinata». El más alarmista vaticinó que la lata contenía droga y que acabaría (yo) en un penal de la Pampa. Para tu tranquilidad, y sobre todo para la mia, en la aduana no me hicieron ni puñetero caso. Aún queda la entrega de la mercancía y, por si acaso, desde aquí proclamo al mundo mi inocencia.
Me decepciona un poco mi primer contacto con Argentina, de exótica regular: la radio del taxi hablando de la subida del IVA en España, a continuación Corbacho hablando de los datos del paro, llego a Buenos Aires y me recuerda a Madrid; entro en una cafeteria antes de entrar al hotel y está el Bisbal con el Al-Andalus, y entro en el hotel y me encuentro una foto del acueducto de Segovia. ¿Pa esto tanta kilometrá?
Llego al hotel en el barrio de Almagro. Cegado por mi sorprendente enriquecimiento de los días anteriores, no me gusta y me voy a uno más caro, creo que estoy en San Telmo aunque no me hagas mucho caso. Y sin deshacer la maleta me tiro a la calle (metafórico).
La jornada de mañana estará muy condicionada por el Mundial, y no supone un desperdicio de tiempo. El fútbol aquí es un espectáculo, una cita imprescindible. Lo de la foto era la tele de una peluquería en el partido de Uruguay, estampa que se repetía en los escaparates de todos los locales con televisor. Por tanto, mañana a las 11 de la mañana estaré en el Parque Centenario con todos los porteños.El partido de España lo veré en lugar más apropiado, porque, por supuesto, también quieren ver perder mañana a España: esta gente por ganar el Mundial son capaces de vender a su madre (patria). A por ellos, oé.


Por fin has llegado, aunque te veo un poco confundido: el mundial era en Sudáfrica. Y te comportas como un nuevo rico: no te vale el hotel y quieres mantener tu estatus aunque te tengas que tirar a la calle. Lo que te pida el cuerpo. Y a por ellos,oé.Un beso
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De mi parte podés decirles a los boludos porteños que los teutones les pasarán por encima, viste? ¡La concha de su madre!
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Madre mía, si he acertado: 4-0, qué pasada. Esto, no hagas muchos alardes sobre este tema Luis, por Dios y por los Santos.
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Esto no es Sudáfrica, Mila, aquí sí que hay pasión…y sin vuvuzelas (o como se escriba). El primer anónimo…creo que tienes un par de cosas que merecen más atención que la concha de las madres de los porteños. Ánimo con la primera y avisa con la importante.El segundo anónimo también podría apostar, pero mejor no lo hago y así no fallo, en cualquier caso…un abrazo para tí también, pero más chico que a los anteriores por estar más oculto.
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Por fin has llegado (y yo por fin he tenido tiempo de entrar en internet).Pasando ampliamente de lo que dice Anónimo, hoy, 8 de julio te puedo decir que mi alegría ha sido doble:por el triunfo de España y por habernos vengado de los teutones. El aceite la chinata no es droga, allí es mucho más caro que la droga, lo venden en las tiendas de delicatessen, así que la pena puede ser mayor. En cuanto al exotismo, no creo que encuentres un país tan culturalmente parecido a España en toda América Latina, además del interés por saber cómo están todos los argentinos que nos vinimos, si miras el mapa de la provincia de Bs. As. has de ver cómo mira con la boca abierta hacia Europa. Tu sensación fue la misma que la mía cuando llegué a España, capote en mano y con un amplio repertorio de pasodobles al piano.
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