Göteborg

Definitivamente lo de hablar noruego tiene que ser cansadísimo porque nadie lo hace. Al menos en público. Nos metemos en un tren tos los seis, tres en la parte delantera de un vagón, tres en la parte trasera. A los de delante les ríñó el revisor por hacer ruido, a los de atrás fue un pasajero el que se acercó para decirnos que nos callásemos. Vale que era muy temprano pero estábamos susurrando, y sí: no vimos un cartelito que ponía al entrar en el vagón «Quite Zone» (qué te calles, coño), esta gente es mu ñoña, en serio. Así que ná: cuatro horas de silencio inducido (por temor a un ataque vikingo) y nos plantamos en Suecia.

Qué voy a decir del paisaje hasta Göteborg que no os podáis imaginar !…pues eso, os lo imagináis. Veeenga os pongo una fotina.
El caso es que, pese al madrugón, no dormí ni un minutín, ná más que tol rato con las nariz en la ventanilla (panorámica) -la ventanilla, la nariz la de siempre-.

Dos horas de recorrido por Noruega, dos horas por Suecia (sin saber dónde está la frontera) y llegamos a la ciudad  del equipo nórdico de fútbol más molón y patria del imperio Volvo: Göteborg.

Madrita mía, no ha parao de llover en todo el día, menos mal que como vamos disfrazados como el equipo olímpico de esquí alpino ni sentimos ni padecemos (bueno sí, un poco).
 Aquí os dejo unas fotos del pueblo que vosotros veis tan rápido pero que a nosotros nos ha costado 8 horas de pateo a paso ligero.  Y, entre tú y yo, lo más destacable ha sido el trayecto en tren y la alegría de poder pagar un café a «sólo» dos euros (en Noruega cuatro). Y lo de las suecas, pura leyenda…en su habitat pierden bastante.
De vuelta a casa (metafórico) -en el tren- un perro de la policía se interesa por nosotros (sin duda a causa de que esta mañana no hubo tiempo de ducharse) y la  policía vikinga que lo sujetaba somete a uno de los insensatos a un tercer grado: el insensato, a su vez, somete a la vikinga a un ejercicio de paciencia inmisericorde mirándola sin comprender (sin hablar, y casi sin respirar), hasta que ésta da por hecho que muy peligrosos no podemos ser con esa pose de insistente alelamiento.

Y hasta aquí la función de hoy. Mañana da nieve, qué bonito.

Oslo

Te levantas tempranito, te vistes con el kit de esquimal y te tiras a la calle. Pillas el metro y te das cuenta que los noruegos no hablan, debe ser porque tienen un idioma incomprensible incluso para ellos. Primer destino: Holmenkollveien, es decir, el mirador del Holmenkollen, un salto de esquí brutal que parece concebido para alcanzar Dinamarca sin mojarse, pero que en realidad lo están haciendo para el mundial de ski nórdico del año que viene. Aún no está entregada la obra y tú vas y te cuelas, siguiendo a otros domingueros con pinta de nórdicos, y el único guardia de seguridad  del recinto  nos llama la atención pero tan amable que parece que le guste que se le cuelen los domingueros, ahí lo tenéis en la foto con la sonrisa en la boca y sin decir tacos (creo).

Está el campo muy bonito pero no encuentras ni un triste espárrago, y eso le quita bastante encanto al paseo. La vista del fiordo de Oslo desde el Homenkollen hace que merezca la pena no haberse quedado en España para procesionar y guardar ayuno y abstinencia. A la vuelta comprendes que lo único que le falta a los noruegos para hablar es estar borracho, y nos lo demuestran dos chavales durante el camino de vuelta y nos cantan «volare, volare» porque para ellos un italiano y un español es exactamente lo mismo, como un finlandés y un sueco para nosotros.

Nos vamos al fiordo de Oslo y en vez de coger el barco turístico nos montamos en uno de línea, que suelen hacer lo mismo pero más barato. Todavía no sabemos a dónde fuimos, pero regresamos sin mojarnos ni nada, así que no resultó mál.
Y ya por la tarde te das una vuelta por el Vigelandsparken que es otra atracción al aire libre: una especie de Retiro madrileño, pero con  el lago helado. Alli puedes «admirar» unas estatuas con la que te puedes plantear, una vez más,  qué significado tiene el arte…pero dan bastante juego para sacar el gañán que los seis llevamos dentro, así que pa hacer un poco el tonto antes de que los huesos se nos helaran del todo está muy bien.
También te pasas una buena parte de la tarde intentando organizar lo que tenía previsto para mañana: estación de tren, de autobuses, alquiler de coche… todo petao (aquí también hay vacaciones), así que hay que cambiar mi plan inicial. Mañana nos levantamos a las 5:30 para irnos a… 

Deshaciendo mitos.

Ya estamos aquí. Los vuelos de bajo coste cada vez se parecen más a una barraca de feria y el Sr.Comandante se comporta cada vez más como un «perrito-piloto», cada 10 minutos interrumpiendo el sosiego para advertirnos que podemos comprar bocadillos, luego café y refresco, más tarde colonia baratísima,  incluso han hecho una rifa en pleno vuelo. En breve permitirán a un senegalés establecerse con el top manta en mitad del pasillo. Fijo.

La primera impresión del país es la esperada: joder, qué frío…pero no tanto. La primera foto está hecha desde el bus que nos llevó a Oslo. Ni los precios son tan galáctico (será que con los nuestros ya estamos curaos de espanto); ni todo refleja una diferencia abismal en pulcritud y modernidad…más bien lo contrario, la estación de bus es bastante cutre y las tiendas de los años 60, la iluminación escasa y las bombillas de las antiguas, y además … hay bares ¡ .

De la gente aún no tengo mucho que decir, sólo me habló el conductor de autobús y, pese a utilizar un correctísimo noruego, no me enteré de nada. Y ná más. Que mañana más.

Y nos vamos a …

A esta tercera edición del SST se apuntaron tres acompañantes (conocidos ya como «insensatos»-los que me dan la pasta sin saber dónde los llevo-), la primera sorpresa que les depara es que no somos cuatro, sino que, excepcionalmente, pasada el plazo de inscripción se apuntaron dos más.
Cuando esta entrada se publique (una vez más confío en la depurada técnica de temporalizar la entrada)  los insensatos ya sabrán el destino.

Como recordaréis, en pleno enero (mientras la península se paralizaba por una ola de frío polar) estuvimos disfrutando los 25 grados de Senegal: le robamos una semana al frío. Pues bien, cuando me gasté la pasta de los insensatos decidí devolver a nuestro organismo el frío polar que nos saltamos (y con intereses, me temo).
También alguien del blog sugirió el retorno al primer mundo, así que hemos pasado en tres meses de visitar un país que ocupa el puesto 166 en el Indice de Desarrollo Humano al país que lidera esta lista.

Volvemos a las crónicas en directo… si es que la wifi de nuestro sorprendentemente barato alojamiento lo permite. Y si no,  partir del domingo (día 4) tendréis nuestras andanzas por el país más caro de Europa, si queréis acompañarnos estáis invitados.

El domingo, si te ha gustado, me invitas a unas cañas, o dicho en este idioma vikingo con el que me he tenido que pelear en internet:
 Til søndag !!!…es noruego, por si no lo has pillao.

No me llames por teléfono: lo he apagao.

Os pedí hace días vuestro número de pie y la información sobre si estabáis tomando medicamentos…con eso ya podéis intuir que me daba pánico daros estas últimas pistas en directo, sin duda por el temor que me genera vuestra reacción. No os preocupéis, esos bañadores tan chulos que habéis comprado puede que os sigan quedando bien para el verano. De momento no le hagáis hueco en vuestra maleta a no ser que lo queráis usar como pasamontañas.

Esta vez no hace falta que os diga la temperatura de destino, podéis haceros una idea para hacer vuestro equipaje con la foto del mío (si pincháis en ella la veréis con mayor detalle). No obstante, os ayudaré un poco:

a) Elementos innecesarios o/y prescindibles:
– Bañador, gorritas y demás accesorios playeros.
– Minifaldas, camisas, zapatos de tacón, blusitas monas, y demás complementos de sábado noche, así como el resto de accesorios técnico-quirúrgicos como secadores, maquillajes, bisutería fashion (elementos análogos para el género másculino).
b) Elementos imprescindibles:

– Comida para sustento personal: al menos para dos días…por si acaso echad barritas energéticas para el resto.

– Mochila para «excursiones» en destino.
– Botas de montaña.
– GPS (con uno nos podemos apañar todos…creo).
– Protector solar para la cara (opcional).
– …y mucha paciencia, cariño y comprensión para el organizador, al que un día se le fue la pinza y se gastó todo vuestro dinero en un viaje… «especial».

Nos vemos a las 07:45 del día 29 en la estación de tren de Plasencia. ¡ cagaito estoy ¡ .

Para los que sólo nos acompañen de manera virtual, el lunes 29 tendréis una entrada en el blog  a las 12 de la mañana para desvelar el itinerario de la procesión sacramental.

Sinsentido Travelling, III Edición.

Cegado por el éxito de ediciones anteriores (y con tremendas ganas de estrenar mi maleta nueva) os invito a un nuevo viaje. Lo de «invitar» tómese como un decir. Buceando en internet me he encontrado algo que os puede interesar (o no, aunque eso no lo sabréis hasta que ya estéis metidos hasta el cuello). Aquí van las bases de esta próxima escapada:

1. Duración: 5 días, no se asegura ver Procesiones ni hacer el Calvario…pero podría ser.
2. Fecha de salida: 29 marzo.
3. Presupuesto: 300 €. Ya sabéis que esto incluye como mínimo los desplazamientos ida/vuelta. En otras ediciones el presupuesto inicial ha cubierto también el alojamiento, pero los precedentes no condicionan. Semana Santa es una fecha cara, muy cara. Aunque eso es según, cómo y dónde. Eso sí, como siempre, rendiré cuenta de los gastos al comienzo de la expedición.
4. Plazo: La inscripción en esta actividad lúdico-deportiva-religiosa-gastronómica-cultural deberá formalizarse a muy tardar el día 20 de enero. Sí, ya sé que es pasado mañana…es lo que tienen los chollos, o los atrapas o se te escapan.
5. Solicitudes: Ingresa la pasta en mi cuenta y ya estás apuntao, y, si no te da tiempo, me la llevas a casa en billetes de 50 sin numeración correlativa.
6. Información: Se prevén pistas falsas, medias verdades, deslices accidentales y despistes reveladores. La única información oficial, para adecuar vuestro equipaje al destino, se publicará en este blog el 27 de marzo.
6. Reclamaciones y denuncias: El precio de la actividad es irremborsable, esta vez no hay seguro de cancelación. El organizador no se hace responsable de ná.
7. Fuero:  Para cualquier discrepancia, queja, denuncia o reclamación que se deriven de esta actividad los participantes se someten al fuero de los Tribunales de Sri-Lanka (…uins, ¿esto es una pista?).

Hala, vete al cajero ¡

(el colorido de las letras puede ser muy revelador del destino o puede ser una horterada… como tú lo veas)

Momo-Tour.

Momo tiene 24 años es un senegalés del interior del país afincado en Dakar. Lo de MOMO-TOUR es idea suya, buscarse la vida aquí cobra un significado literal y acuciante. Durante unos días le pagamos comidas, le dimos dinero, le regalamos nuestras camisetas y le surtimos de medicamentos…él nos llevó a su casa, una habitación en un suburbio de Dakar, y nos dio un té buenísimo. Por tanto él fue mucho más generoso:  nosotros le dimos lo que quisimos, él nos dio todo lo que nos podía ofrecer.

Suele vender en las calles de Dakar y y está acostumbrado al trato con los turistas. Si algún día vas por Senegal y quieres que te acompañe alguien de fiar aquí tienes a Momo, él intentará que tu estancia en Senegal sea agradable, y tú contribuirás a que deseche definitivamente la idea de volver a montarse en un cayuco.
tlfno: +221 775 387642
Y este viaje aquí termina, nos vemos (o no, como quieras) para el siguiente.
 Y para mis acompañantes insensatos: espero que perdure vuestra insensatez, en breve se publicará en este blog una nueva edición del «Sinsentido». Mantente atento.

Hasta la próxima, amiguitos ¡¡¡¡

Isla de Ngor.

Hoy lo dedicamos al turismo tradicional: vuelta y vuelta en la playa y la cervecita en el bar. Nos vamos (los insensatos y yo…que me dicen que no los menciono -aunque yo creo que cuando hablo en plural también están ellos-) a la Isla de Ngor, frente a Les Almedies. Pasamos a la isla en cayuco, y en diez minutos está vista e inspeccionada. No hay coches ni asfalto, las casas forman estrechas callejuelas que siempre van a dar al mar, se respira un ambiente sesentero que anima a 1. fumar marihuana y 2.hacerte unas rastas (desheché ambas opciones,1. por ilegal y 2. por dificultad). Nos viene uno diciendo que es el Dalí de Ngor y te enseña sus cuadros, otros se acercan tocando un instrumento de cuerda indescriptible, tres o cuatro vendedores pa dar el toque playero, los chavales de los chiringuitos jugando al fútbol entre cliente y cliente, clientes que no somos más de 7 turistas europeos… y eso es todo lo que te puedes encontrar en la playa donde pasamos el día.  Tumbado en la arena recuerdas que te quedan pocas horas para volver a la bufanda y los guantes, y, como siempre, te arrepientes de no haber previsto un día más, y los insensatos van y te lo echan en cara (pal próximo viaje me los llevo a Bagdad, o a Hernani).
Ya en el aeropuerto el gentío te acosa para que le des lo que te ha sobrado en «sefas» pues saben que de nada sirve llevarse dinero senegalés, y como todo lo que tenías lo has ido dando por las calles no te queda ni una moneda para desquitarte y llegar a la puerta del aeropuerto que está a 10 metros. Y unos chavales con rostros desencajados por la necesidad te piden que les cambies las monedas de euros que reciben de los turistas por billetes (que es lo que pueden cambiar en «sefas»). Algún turista bienintencionado (e insensato) les hace ese último favor, y recibe 20 euros en monedas de 1 y de 2 a cambio de un billete de 20. Ya dentro del edificio los turistas aligeran el peso de las monedas que guardan en sus bolsillos y se quedan pasmados al descubrir que las monedas de euro que contaron ante sus ojos se han convertido en monedas de 20 céntimos. Y te sientes un poco lelo. Te viene a la mente la palabra «estafa», pero la deshechas inmediatamente: estafa son las comisiones abusivas de mi banco o las ofertas engañosas de telefonía o internet. Lo de esta gente es supervivencia, y valoras que, entre tanta miseria, hayas podido pasear con tu cámara de fotos, con tu ropa europea, con  tus complementos de guiri, y con tus euros, sin que nadie haya intentado robarte. Y te vas de Senegal y piensas que algún día tienes que volver (incluso con insensatos), que ha sabido a poco.
PD: Reparé  la maleta que me rompieron en Toulouse, y apareció en Barajas como si un loco se hubiera ensañado con ella con pico y pala, o como si se hubiese caido del avión antes de aterrizar. Definitivamente este ha sido su último viaje, pero antes de morir me ha proporcionado dos maletas nuevas (Air Europa me ha enviado otra), así que se merece este homenaje con foto y todo.
PD2. El viaje ha acabado, pero mañana haré una reseña con nuestro «becado» Momo, me dijo que lo pusiera en el blog por si alguien necesitara sus servicios de guía en Senegal. Sé que este medio no va a resultar efectivo, pero a él le hace ilusión y alimenta, quizá, su esperanza de salir adelante. Así que mañana leedlo.

Joal Fadiouf (Isla de las Conchas).

Tras tres horas por «carreteras» plagadas de baobabs y vendedores llegamos a Joal Fadiouf, si pincháis en las fotos podéis verlo con más detalle. Contratamos a un guía local que pueda guiar a nuestro guía (a estas alturas ya hemos asumido que hemos becado a Momo para que estudie cómo se comporta un turista, él, hoy,es un turista más).
 El nuevo se llama Gerard. Te pregunta que de qué parte de España, «de Extremadura» le contestas, «pero…¿de Cáceres?» te dice tan pancho. Y tos flipaos. Resulta que Gerard dejó a medias su carrera de filología hispánica y su sueño es pisar algún día territorio español. Os dejo su correo por si alguien le puede traer a dar una conferencia o algo (habla español mejor que alguno de vosotros) o por si algún día vais por su pueblo, como guía es excepcional: albegeraul@yahoo.fr , su tfno +221 773543882 (esperemos que entre las 150.000 visitas -aproximadamente- que recibe el blog a diario alguien le pueda ayudar).

Fadiouf es una comunidad formada por 3 islas en un brazo de mar que se adentra en el continente. Es un sitio bastante exótico por dos razones:
a) Está rodeado de manglares y tiene chozos.
b) En la plaza central hay un gran cartel que informa de su hermanamiento con Fuenlabrada.

Los fuenlabreños han  pagado unos puentes de madera muy chulos que conectan las islas (la gente roba la madera -para guisar y esas cosas- por lo que no descartan hermanarse también con Móstoles para ver si los pueden hacer de hormigón).
Te montan en una canoa y al barquero lo llaman gondolero porque Gérard dice que esto es la Venecia de África. Yo le digo que prefiero estar aquí que en Venecia, por la temperatura, por los paisajes, y, sobre todo, por los italianos.

Una isla hace de granero (de mijo), otra de cementerio, y en  la más grande se asienta la población. Hay iglesia y mezquita, pero cristianos y musulmanes tienen claro que para cosas importantes hay que acudir al Baobab Sagrado que tienen en mitad del poblado, allí pasean a sus muertos o invocan a la lluvia.

La isla se formó por acumulación de conchas, de ahí su sobrenombre, según Gérard es que «comen la hostia de berberechos», y debe ser verdad porque los tienen por todas partes puestos al sol. Gérard se comió un puñao y nos advirtió que él estaba acostumbrado pero que a nosotros nos podría provocar movimientos intestinales indeseados. No tentamos a la suerte. Lo que sí comimos fue «pan de mono» que es el fruto del baobab y sirve para curar la malaria, lo estaban manoseando las señoras de la foto y nos lo dieron a probar, y ya sabéis (por los programas de viaje de la tele) que para ser buen viajero te tienes que meter en la boca todo lo que te ofrezcan. Y cuanto más asco te dé mejor, así que yo lo hice fenomenal.

De vuelta al caos, Momo nos invita a su «casa»: una habitación alquilada en un suburbio de Dakar. Nos prepara un té contundente en un hornillo y yo, que odio el té, me lo bebo y me gusta…y si me quedara aquí unos meses acabaría convirtiéndome a la raza negra: es lo que tiene no tener personalidad, se te pega tó. Y seguimos la celebración cenando a baza segura: hamburguesa con patatas fritas, que eso de «saborear» otras culturas está muy bien pa cuando no hay hambre.

ISLA DE GORÉE.

Le hemos dado permiso a Momo para que descanse de la paliza que se dio ayer de no hacer nada. Desde el puerto de Dakar sale el ferrys hasta la Isla de Gorée.
Esta isla es el último trozo de África que pisaban estas gentes antes de ser hacinados en un carguero rumbo a los mercados negreros de la época: Cádiz, Lisboa, Burdeos, Amsterdam…
La condición insular de la fortaleza garantizaba el camino del no retorno, aunque aquéllos que conseguían zafarse de sus captores preferían que se los tragase el mar antes de ser encadenados, humillados, maltratados y convertidos en moneda de canje y bestias de carga.

La isla es Patrimonio Universal de la UNESCO, es pequeñita, se recorre en un rato. Está concebida como escenario colorista de pintores y artesanos, pero sobre todo es un homenaje al recuerdo, a la historia de la mayor deportación (en número y en tiempo) que haya padecido un pueblo.
En la «Casa de los Esclavos» me acerqué a un grupo con un guía: ningún museo del mundo me ha impactado tanto como esta casa colonial vacía de mobiliario y llena de sensaciones. «Durante dos siglos, relataba, se llevaron a los más capacitados, a los más rápidos, a los más fuertes», y relacionaba con brutal coherencia la actual miseria africana con el expolio humano de la época. Contaba que en la antigüedad, en todos los continentes, había habido esclavitud, pero ninguna forma de esclavitud conocida hasta entonces fue tan brutal: los europeos sustrajeron a los negros su condición de seres humanos. Contó algún detalle sobrecogedor del trato a los esclavos. Los negros del grupo, unos 15,  escuchaban con mirada de absoluta tristeza, de profundo dolor. Los cuatro europeos que escuchábamos (dos francesas, un holandés y yo)  percibimos que una brizna de sangre de nuestros antepasados aparecía de repente para incomodarnos y, confusos, nos cruzamos una mirada desconcertante…era vergüenza.

De vuelta a la frivolidad, la isla es bien chula. Te puedes tirar en una playita para ver llegar una patrullera de la Guardia Civil. Y alucinas. Y piensas en los barcos negreros de aquélla época lejana y salvaje. Y piensas en los esclavos embarcados en condiciones infrahumanas temblando de frío y de miedo. Y piensas en nuestro tiempo: tan racional, tan humano. Y piensas en cayucos cargados de personas embarcadas en condiciones infrahumanas, temblando de frío y de miedo…y sin antepasados remotos a quiénes poder cargar la vergüenza. Y te consuelas pensando que nuestra patrullera está aquí para ayudar.

Y te vas a tomar  un café con leche. Te ponen agua caliente en una cacerola abollada, te dan un sobre de nescafé y te cobran tres euros por taza (precio para europeos)… hacen bien, les debemos mucho más ¡.

De vuelta al caos (Dakar) sales a cenar el plato nacional (Yassaf) no sin antes preguntar prudentemente si pica. «No pica», te dicen, y tú, incrédulo, añades «¿ni un poquito?». «No pica nada» concluyen. «Pues p´alante», decimos.
Sí, ya lo podéis imaginar: con solo mirar la foto ya te está picando. Sólo espero que los Reyes Magos me traigan esta noche una caja de Almax…aunque en la carta que les he escrito (y que he dejado sigilosamente en cuarto de baño de la habitación contigua) he pedido una wii o en su defecto cualquier cosa cara. Ya veremos que me traen.

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