Eso de tener la ciudad perfectamente cuadriculada parece que facilita las cosas, pues no, al contrario. Puedes llegar a la calle de destino…pero 5 kms más alejado del punto donde quieres ir. Y como aún no me manejo con las distancias en «cuadras» lo pago con ampollas en los pies. No hay curvas ni otras referencias, sales del subte y no sabes si tu calle es la paralela o la perpendicular, nunca sabes si vas o vienes. Menos mal que no soy de los que prefieren perder un riñón a preguntar una dirección, asi que me paso el día molestando a policias y peatones, y, en vez de molestarse, suelen soltarme: «¿vos sos español?» y luego, aparte de indicarme amablemente por dónde tengo que ir, me cuentan el lugar de origen de su familia.

Bueno, al lío. El Palacio de Congreso Nacional es un edificio impresionante, está ubicado en una gran plaza con una explanada con fuentes y estatuas que otorgan aun mayor monumentalidad al edificio. Un día de esto me voy a verlo por dentro, aunque ahora que me he vuelto a cambiar de alojamiento el Congreso me cae lejos, que era lo único que me caía cerca antes. Y todo lo demás me cae un poco más cerca, porque aunque el alojamiento estaba bien el barrio de Monserrat a Constitución no era lo más aconsejable, además no estaba en mis planes alojarme en un hotel. Me llamó uno de los que alquilan casa a turistas, que yo al principio rechazé porque en el mapa me parecía muy lejos, pero una vez aquí resulta que está mucho más céntrico que donde yo estaba. Fui a ver mi habitación y la verdad es que me gustó 100 veces más que el hotel. Aparte de ser más barato ahora ya estoy en plena inmersión argentina, y con guía privado que me presta la bici y me indica los colectivos que tengo que tomar sin tener que marear a toda la ciudadanía. Podés tener más información en la entrada nº6 si pinchás en la etiqueta de Montreal ¿viste que ya cambié, boludo?

Vimos en la lección anterior, por lo tanto ya lo sabéis, que Recoleta es el barrio distinguido, elegante y pijo, el equivalente porteño al madrileño Barrio de Salamanca. En la Plaza de Francia (donde hay una estatua de la Libertad como la de NY pero más chica, regalo también de los franceses) suele haber espéctaculos y música en vivo, es un lugar de esparcimiento y, supongo, de retozo porque el césped es blandito y el parque acogedor.
Pero lo que más me impactó de Recoleta es su cementerio. Muchos de sus mausoleos han sido declarados monumentos históricos, y aquí traen a todas las visitas de Estado. La verdad es que impresiona. Cuando consigues dar con la puerta te rascas el bolsillo y otra vez piensas que los argentinos son, en este aspecto, tan tontos como los extremeños: todo es gratis. Te metes por las calles del cementerio entre mausoleos y panteones y asumes enseguida que te vas a perder. Y no soy el único: las «calles» estrechas, los panteones enormes, a falta de GPS todo el mundo andaba preguntando cómo se salía de allí. Realmente no sentías la «angustia» de estar en un cementerio, porque es como un parque temático… un monumento a la estupidez humana, a lo absurdo, pero enfin, nosotros también tenemos lo nuestro con el Valle del enanito.

En las fotos muestro sólo dos ejemplos (por su sencillez y colorido) pero era imposible elegir quién consiguió fardar más con su última morada. Lo malo es ponerte a pensar en lo pretencioso, lo irracional, y la miserable hipocresía de las familias que hacen alarde de sus bienes terrenales para conseguir, más que descanso, la ostentación eterna…porque ni descanso ni leches que esto siempre está petao…pues ahora que se jodan oyendo todo el día: «¿vos sabés cómo salir de esto?»
Hoy he sacado la bufanda y los guantes, y la cosa va a más…eso por bocas.