LACROSE (Lac Rose)

En Senegal te puedes desplazar en taxi convencional, en colectivos de 7 plazas, y en transporte en común: unas furgonetas con claros indicios de derrumbe inminente (eso sí, muy coloridas) y siempre repletas (normalmente va alguno por fuera, subido en el parachoques). Nos hicimos los chulitos y quisimos meternos en una furgoneta, así que Momo nos llevo a una especie de estación de autobuses (nuestro acompañante, si haces algo inadecuado o si te metes en un lio, no hace absolutamente nada para ayudar, se limita a estar ahí…como pa que aprendas). Las furgonetas sólo salen cuando están completamente llenas y además teníamos que hacer varios transbordos antes de llegar a nuestro destino. Un hilo de cordura atravesó nuestras mentes y al final alquilamos un taxi por 25.000 «sefas» (francos africanos), una miseria pa lo lejos que nos llevó.

Lacrose (Lago Rosa) es conocido porque aquí termina el  Rallye París-Dakar, y,  a decir por los socavones de la pista de tierra que hemos padecido, me temo que hemos hecho parte de ese Rallye. Incluso con lo asquerosito que soy yo pal polvo (del camino) el viaje ha estado genial. Y aparca el taxi y los vendedores avistan carne fresca.
 Hoy he aprendido que si dices que eres italiano no te pegan tanto la brasa para que compres, pero si sueltas que eres español ya la has liao. Y te hablan de lo idiotas que son los franceses y lo simpático que somos los españoles, y que nosotros amigos, y que te regalo esta pulsera, y que españoles buenos y bravos, y que muchos amigos en España, y que mucho-bueno-hecho-a-mano, y que buen precio.
El lago es una salina donde, según Momo, la gente que quiere trabajar carga sacos de sal y los mete en un camión y te pagan según los que cargues. Tú, como guiri, no tienes que cargar sacos, sólo intentar avanzar entre los vendedores. Viendo a la gente descalza sobre la sal con sus picos y sus palas entiendes que ser acosado por vendedores tampoco está tan mal.
Al final acabas en un garito acotado para turistas (unos 10 ó 12, casi todos españoles) y te puedes bañar en el lago. Flotas como un corcho por la densidad de la sal, y si alguien (yo) comete la torpeza de meter la cabeza bajo el agua luego no podrá abrir los ojos porque te cuecen, y tendrás que salir del lago para que un señor te tire un cubo de agua dulce a bocajarro y te pida un euro por tan sacrificado esfuerzo. Y te vuelves al lago a flotar como un corcho y a quemarte los hombros porque se te olvidó ponerte protección (y es que uno, ya lo he dicho en otras ocasiones, se vuelve gilipollas profundo en cuanto se viste de guiri).
Y tanto polvo tragamos en el viaje de vuelta que mañana decidimos hacernos a la mar. Nos vamos a la Isla de los Esclavos, no te la pierdas (o sí, tú mism@).

DAKAR

(NOTA: Esta vez el diferido resta emoción, ya sabéis que he vuelto vivo y sin mediar rescate. Aún así publicaré una entrada por cada sitio digno de recordar -una por día durante toda esta semana, si me canso antes ya lo diré-. Asi  que, si quieres darte una vuelta por Senegal ¡ móntate que nos vamos ¡ ,  y si no pon la tele y escucha a Belén Esteban…que de la Princesa del Pueblo se aprende la hostia).

…….

En 4 horas y media de vuelo pasas de la bufanda a las sandalias. Miles de pájaros en el cielo te llevan a pensar que sobrevuelan un estercolero. Al aproximarte compruebas que lo que las aves carroñeras sobrevuelan es la ciudad de Dakar, joya de Senegal y la ciudad más emblemática y «moderna» de todo África occidental.

El recorrido hasta el hotel es bastante revelador de lo que te encontrarás cuando patees la ciudad: Dakar es un gigantesco mercado con algunos edificios entre los puestos. Realmente la ciudad, como tal, no puede ser más fea (tiene su encanto, que dirían otros), yo bien creo que daría el pego si pusieran imágenes de esta ciudad para ilustrar las noticias de atentados en Kabul .
Nos levantamos tempranito, te metes pal cuerpo un Senecao y te tiras a la calle. Animación toda la que quieras. Las calles están repletas de gente vendiendo cosas previsibles junto con otras más inverosímiles: figuritas de madera, bisutería artesanal, el esqueleto oxidado de una sombrilla de playa, un volante de coche usado, pomos para puertas…también te puedes encontrar un rebaño en cualquier sitio, en la foto el lavado de una cabra en una playa del centro.

Como aún no sabes muy bien cómo funciona esto pues haces lo que has hecho toda la vida: que ves un tumulto, pues allí vas tú con tu cámara de fotos a ver qué sacas. El tumulto eran unos chavales haciendo «lucha senegalesa» (el deporte nacional), y, cuando te ven tan blanquito y con una cámara en las manos, todos quieren dinero por sacarles fotos, y, como eres nuevo en el país y aún no eres consciente de que los senegaleses son gente amable, sospechas que serás el próximo contrincante en el corro que tienen montado, y, como dijo un amigo, ya presientes que en la pelea sólo habrá dos golpes: el primero tu oponente contra tí, el segundo tú contra el suelo.

Intentamos, en vano, conseguir una guía de información turística para recorrer la ciudad. A falta de ayuda impresa nos vamos en busca de la legendaria hospitalidad senegalesa, que en wolof (idioma que habla el 80% de la población) se denomina «Teranga».
La escasez de turistas y la homogeneidad étnica de la ciudad hace imposible que puedas pasar desapercibido. Muy rara vez te cruzas con un blanco (que suele ser un turista francés o español) y siempre aparece la misma estampa: el turista flanqueado por varios vendedores que lo persiguen durante un largo camino hasta que compras algo o te metes en un taxi para perderlos de vista. Y cuando te bajas del taxi, como eres tan sociable y tan guiri, te pones enseguida a hablar con otro vendedor y también se te pega, y, como no hemos venido a luchar contra los elementos y el muchacho parece buena gente, en vez de intentar que se nos despegue nos lo quedamos para toda la semana.
Se presenta como Momo, es mucho más fácil de recordar para los turistas que Serigne, su verdadero nombre. Es el de la foto de la derecha.Tiene 24 años y te cuenta, orgulloso, que conoce España: hace dos años se metió en un cayuco (embarcación típica senegalesa tristemente famosa en nuestro país)  y tuvo la suerte de llegar a Tenerife. En Tenerife estuvo un mes en un centro de acogida, fue lo único que vio. Me enseñó, orgulloso, la resolución administrativa de su deportación.  Lo metieron en un avión (esposado) de vuelta a Senegal… al relato del avión le concede mucha más envergadura épica que a la del cayuco.
La ciudad no tiene mucho que ver, pero eso no significa que no me guste.  Su bullicio, su descontrol, su caos, su olor a mar, a calor, a vacaciones de verano…estoy contento de haber elegido Senegal. Mañana nos vamos fuera de Dakar, a ver qué nos encontramos.

"Sinsentido travelling" II Edición.

El avión está a punto de salir. Esta entrada está temporalizada para que  mis acompañantes a este nuevo viaje sepan su destino al mismo tiempo que los curiosos que se acerquen a este blog. Como ya anticipé, existen personas que se atreven a pagar un viaje sin saber dónde irán. Así no tenemos que discutir por el destino: lo impongo yo, pero también los libero de comparar, comprar, organizar…de pensar. Y tós felices. En la anterior edición de este invento nos fuimos de puente a Casablanca, y, como resultó un poquito angustioso verlos llegar con ropa para Oslo, esta vez sí les he advertido de las temperaturas mínima y máxima prevista: 22º y 30º.

Obviamente no puedo poner fotos aún del destino porque en mi casa me enseñaron, desde chico, que ni mis padres, ni mis abuelos, ni los padres de mis abuelos, ni los abuelos de mis abuelos subieron jamás una foto a un blog viajero sin que la foto saliese de su cámara digital. Así qué, continuando la tradición familiar, solo pondré fotos que yo haya hecho, y como esta vez voy sin portátil os tendréis que esperar a la vuelta (aunque, estad atentos, sí veo un ciber quizá no me pueda resistir).
Eso sí, prometí enseñaros la maleta que me mandaron los de Easyjet por romperme la mía en Toulouse, ahí la tenéis: doble fondo, poliuretano flexible, y 170 litros de inoperante capacidad… perfecta para traslados de domicilio o viaje de familia numerosa. La cambio, nuevecita, por una más chica…¿alguien interesado?

Y la segunda foto es pa rellenar un poco, es de otro «viaje» (hace 3 días): personas audaces y osadas (y con nulos conocimientos en el tema) hicimos una»matanza»y logramos sacar tó eso que veís en la foto, he de confesar que «algo» nos ayudó una familia de Zarza (aquí quede mi agradecimiento -y el de los demás, supongo-). Y es que, como dijo Coelho, todo el universo se pone de acuerdo para ayudarte a conseguir tu sueño (el mío era hacer chorizos). Y con esta cita filosófico-existencial de ibérico sabor, me despido.
Os dejo, que ya vienen a buscarme…uf, creo q vienen con una tabla de surf ¡ .
Cuando vuelva ya os contaré cosas.

Ah, se me olvidaba… nos vamos a Senegal.

BORDEAUX

Y lo prometido es deuda. Aquí va la crónica (personal, discutible, incompleta, e inexacta) de la ciudad.

De Burdeos se suele decir que es París en pequeño, con la ventaja de que aquí no hay parisinos estiraos. La ciudad es mundialmente conocida por sus vinos, igual que Robledillo de Gata, y todos los días salen excursiones cargadas de gente de todo el mundo a ver las bodegas: en la recoleción hay muchos japoneses que vienen en plan «turismo» a recolectar la uva. Les hacen trabajar como mulas y en vez de pagarles les cobran. Visité hace un par de años una de esas bodegas y allí están las fotos de los japoneses sudando como bestias a punto de reventar…si en vez de japoneses fueran mozambiqueños no se llamaría a esto «actividad turística» sino «mafia explotadora», pero ya se sabe «sarna con gusto…»

 La ciudad está repleta de edificios señoriales (izquierda, Place de la Bourse). Hace unos siglos la ciudad era la capital económica de Francia por un negocio muy rentable: aquí desembarcaban los esclavos procedentes de las colonias de ultramar, por lo tanto el mercadillo semanal siempre estaba petao y dejaba bastante dinerín, y como no había teléfonos móviles de última generación ni coches de lujo sólo podían  ostentar haciéndose edificios caros, y de tantos que construyeron pues al final resultó que la ciudad parece cualquier capital imperial. Como no tenían bastante con sus propias casas también se aplicaron bien en cuanto al «mobiliario urbano» de la época: tienen obeliscos, fuentes, estatuas, y  varias puertas de esas que no sirven para nada pero que alguien mandó construir en conmemoración de cualquier tontería.   (abajo a la izquierda, Place Victoire, a la derecha Porte de Bourgogne)

 
También para no ser menos que París, se hicieron su teatro de la Ópera (derecha) Aquí fui yo la primera vez que estuve en Burdeos. Por no sé qué cosa ponían las entradas a 10€, así que entré por la curiosidad de ver una ópera: craso error, no fue una ópera sino un señor tocando el laúd (o algo así) que me aburrió soberanamente los 40 minutos que aguanté, pero el teatro es mu chulo.
Y claro, pa no desmerecer con la nobleza, los curas también hieron sus aportaciones a la monumentalidad de la ciudad, y construyeron la Cathédrale de St. André, que, como veis, es de ésas que, incluso yo, me atrevo a decir que es gótica.Al lado de la catedral está el Ayuntamiento, que también es mu chulo pero que no os pongo fotos porque tardan mucho en subir y ya me estoy enrrollando demasiado, que es viernes y he quedado con los profes del Blanquefort con un plan rompedor y bestial: me llevan al cine.(este post está escrito el viernes, simplemente he programado su entrada para que fuese el último, es decir, la anterior entrada es posterior en el tiempo a ésta, pa que no te líes). 
Y para completar la postal de ciudad imponente, por aquí pasa el Garona, que no es tan gigantesco como aquel San Lorenzo de Montreal, pero  con él podríamos llenar el Duero, el Tajo y el Guadiana. Aunque juega con ventaja: Burdeos no está en el litoral costero pero está a nivel del mar, y las mareas del Atlántico se notan en el río, por tanto si bebes agua sabrá salada (y luego probablemente morirás, porque tiene una pinta….).
Y ya pa rematar, la ciudad es un destino universitario de primer orden y eso se nota en las calles… tan es así que he visto hasta una tuna cantando en francés. Bendita globalización.
Y con esto acabo mi segunda edición bloguera, que no mi  viaje. Gracias por acompañarme, y espero que os haya gustado.  La próxima edición será por enero, no puedo decir destino porque es una sorpresa (ingrata, quizá) para mis acompañantes: han pagado un viaje y no saben dónde los llevo (además son reincidentes…hay gente pa tó ¡¡ ).
Au révoir, Bordeaux ¡
 bientôt, à tous ¡

Festival Cinéma Scientifique

No iba a hacer más entradas al blog que la del paseo por Burdeos (que ha desaparecido, pero volverá), pero aunque estéis todos de puente y esto no lo lea nadie, aquí quede para mi recuerdo.

Anoche me llevaron al cine. Lo que no sabía yo es que era una invitación para un Festival de esos con alfombra roja. Vimos una peli de la conquista del espacio y luego intervino un astronauta (el equivalente francés a nuestro Pedro Duque) y alguien de la Agencia Espacial Europea: esta gente está muy adiestrada para justificar la jartá de dinero que se va en misiones espaciales, y yo, facilón y simple, me lo creí todo. Después de la «gala» vino lo mejor. Resulta que el Duchez, no sé muy bien cómo, había conseguido invitaciones para el Cocktail.  Qué elegante todo, qué jamón de bayona, qué canapés tan finos, qué rico el vino, qué gente tan educada, qué señoras con abrigo de visón, qué señores distinguidos…todos siguiendo la máxima del pobre: «en lo gratis, antes reventar que sobrar», yo, para no desentonar, me pegué una panzá que no te quiero ni contar.

Me he levantado aún medio empachao, asi que me ido a dar una vuelta, y, con estupor, me percato de que la ciudad ha sido invadida. Una invasión ruidosa, pero pacífica. Han inundado plazas y calles,iglesias y hoteles,  ningún rincón de la ciudad ha quedado libre de la plaga, pero sobre todo la calle de Sainte Catherine -foto- (es la calle de las tiendas). Y, en cuanto te acercas un poco y los escuchas se reconocen enseguida: españoles pasando el puente, ¿no estarás tú por aquí?

Mission acomplie ¡¡¡

Doy por cerrada la búsqueda de empresas. Convencer a los empresarios de tener durante un mes a un chaval que aún no se sabe si vendrá porque antes me tienen que aprobar el proyecto, que si viene no se sabe aún cuándo será, y que no sabe contar del 1 al 10 en francés, ha resultado duro. Pero ¿alguien dudaba del éxito de la misión?…bueno sí, yo, hasta que me lancé a hacer la calle. Con un par de empresas me hubiera conformado, me llevo cinco (en la foto se ha colao la del parricida de los frenos, el pobre hombre no tenía ni tarjeta).
Mañana iré al Blanquefort a meterme en alguna clase español, para hablarles, como me habéis sugerido, de la Encamisá (entraré montado a caballo, cubierto con una sábana  y pegando tiros, veréis qué risas); o quizá me vista de Jarramplas y que me tiren nabos, que pa tirar frutas y hortalizas los franceses siempre han tenido buena maña; o mejor hago un encierro sanjuanero por los pasillos, para que participe todo el Centro.  Ya os contaré.

De verdad que mañana os saco de paseo por Bdx, es que me voy pahí un rato….que es jueves y mañana no entro a primera,

Sans arrêt.

Lo siento, tampoco hoy voy a pasearos por la ciudad, no he tenido tiempo de hacer fotos, pero, por si alguien no ha hecho planes para el puente, merece la pena (y yo sigo sin billete de vuelta).

Me fui al insti dónde había quedado con dos profes (una hora: dos tranvías, y un bus). Esta gente es, por lo general, muy amable, ellos te ayudan, pero antes pagas peaje: tienes que recorrerte todo el centro, tienes que conocer a todo el mundo, tienes que visitar todos los talleres, y además te obligan a interesarte por ellos, se te cruzan de brazos y te dicen que preguntes cosas, y a mí la única pregunta que me sale es «¿cuándo coños vamos a las empresas que tó esto me importa un carajo?», pero no lo pregunto. Al final me llevan a un «¿taller?» donde trabajan más de 100 empleados, y les digo que si meto yo allí uno de mis niños se escondería el primer día en un foso y lo encontrarían muerto de inanición un mes después, que, por lo general, los españoles somos mu chulitos en manada pero nos dejan solos y nos cagamos las patas abajo, y que yo prefiero algo más…normal. Y entonces, hay que reconocerlo, se desviven.  Contando con que yo a éstos los conocí ayer, resulta sorprendente la predisposición a ayudar, y te llevan al centro para contactar con el primo del cuñao de la vecina del abuelo de uno de ellos y si no, llaman a no se quién que conoce pahí a uno…  El resultado me lo guardo.

Luego cena en casa de los Duchez. David se pasa el día coordinando y reuniéndose y organizando y proyectando…y el pobre anda tó agobiao porque de tanto currar no me puede atender y, como yo lo saqué de bares en Plasencia, se ve comprometido (no se cree que yo me atienda solo).

Y mañana me levanto a las 6 y  30   que tengo una entrevista a las 8 en una empresa de instalaciones eléctricas que está en el quinto pino, y a las 14h acompaño a una profe del Blanquefort a un taller a llevar su coche y  a ver si se la colamos… si le colamos algún alumno para prácticas, a eso me refería… ¿quién dijo vacaciones?.

Para ilustrar la crónica el tranvía de Burdeos, que es dónde me paso la mayor parte del día.

Lycée Beau de Rochas

Mi representante en Gabacholandia me ha recogido a las 8:00AM, me ha dejado a las puertas de un Insti en el que tienen FP de automoción y se ha largao a trabajar que tenía no sé cuántas reuniones. Pues ya que estaba allí entré: el de hoy se llama Lycée Beau de Rochas. Siento decepcionaros: no he dado la clase magistral que algún cenutrio propuso en la entrada de ayer. Mañana me voy a visitar con el profe a los chavales que están haciendo las prácticas en empresas.

Después del insti, a hacer la calle. Os cuento lo más «entretenido»: el dueño de un taller me dijo que estaba dispuesto a acojer a uno de mis alumnos, pero que tenía que ser antes del verano porque vendía el taller «que estoy muy harto y he ahorrado lo suficiente como para no tocar un coche nunca más», «ah, pues felicidades», le solté; «no, felicidades no, dejo el taller porque mi hija se ha matado en accidente de coche hace un mes y no puedo soportar trabajar con coches» . Objetivamente: ¿pensáis vosotros que este Sñor no se pudo ahorrar estas explicaciones?, no puedo contaros la cara que puse porque no tengo ni idea de cómo se me vería desde fuera, sólo quería irme de allí. Puestos a crear tensiones yo le tendría que haber contestado: «¿ qué, manazas, le arreglaste tú los frenos, eeeh jodío?». Enfin,  gajes del oficio…es que ahora mi oficio es vendedor (vendedor de alumnos), y ya le voy cogiendo el tranquillo, si queréis cuarto y mitad os los puedo despiezar.

Me está saliendo una vena comercial que en cuanto vuelva me hago representante de Cristian Lay… o de Avón no sé,ya veré. Mañana, si me da tiempo, os saco a dar una vuelta por Burdeos, porque no está bien que me vaya de aquí sin pasearos por una de las ciudades más bonitas que conozco. À demain ¡

Blanquefort.

Pues sí, confirmado: esto no pinta tan relajado como lo de Canadá. He estado toda la mañana en el Lycée des Metiers, en Blanquefort (que es a Burdeos lo que Fuenlabrada a Madrid), allí  Monsieur Duchez es el Jefe de Estudios, es el contacto que tengo para buscar empresas. Pues nada, que el tio no me ha buscado ni una, pero me ha presentado desde el Director a los de la limpieza (una de ellas es la prima de la mujer del actual alcalde de Perales del Puerto, como lo oyes). Al final, aburriito de presentaciones, me he metido en una clase de español, y he dado una clase magistral a los alumnos de Bac Tecnologique: «Jamón de bellota: diferencias y analogías entre el cerdo ibérico y el cochino-jabalí». Se lo han pasao pipa, yo también.

Perdida la mañana regreso a Burdeos para abrir otra línea de investigación de posibles empresas: plantarme in situ, sin más protocolo.  Busco en internet y comienzo por lo fácil «Garage Rodríguez» y «Garage Pérez et Pérez». Tan cutres, oscuros y mugrientos que los descarto de inmediato. Y otra vez con el tranvía parriba y pabajo.  Y vuelvo al hotel a cambiarme de ropa, diluvia sin cesar. Y un par de talleres más que no me pueden atender porque no está el responsable de «estas cosas»… y me siento un poco Testigo de Jehová intentando colocar «La Atalaya». Amén.

Toulouse-Bordeaux

Se presentaba interesante el trayecto en tren, otra cosa no pero en paisajes Francia va sobrá. Así que pedí ventanilla. Tenía mucho sueño, pero me puede más la curisidad que el sueño y bien sabía yo que me iba a pasar el trayecto con la nariz pegada al cristal. Pero justo en mi «ventanilla» estaba el ensamblaje del vagón, total que no tenía ventanilla sino un apoyacabeza muy cómodo. Así que me recosté un ratín esperando a que quedara otro asiento libre y cambiarme. «Anda, cuántos viñedos hay por Toulouse ¡», en efecto, muchos viñedos… me desperté a 10 minutos de Burdeos. Y en Burdeos, como siempre, lloviendo a mares.

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