Καλώς ήλθατε στην Ελλάδα! / Bienvenid@s a Grecia ¡¡

Ya sé que estas no suelen ser fechas para que yo te saque de paseo por esos mundos. Ya sé que tu máxima preocupación de esta semana era la de purgar los radiadores y sacar el brasero. Ya sé que no te habías planteado conocer la región de Etolia porque jamás oíste hablar de ella…pero a veces pasa que tus planes y los míos no coinciden y, así a lo tonto, te ves caminando por la cuna de la civilización de tiempos remotos y por el país del cabreo global en tiempos presentes.
Sin moverte del sofá ya tienes tu tarjeta de embarque. Si las conexiones wifi acompañan puedes ser parte de la expedición… ¿te vienes?.

Munich (II)


Abróchate los cinturones que estás en el Complejo BMW alucinando de lo que alucinarían aquí mis alumnos de automoción con estos juguetitos. Te montas en un RollsRoyce para una foto y un señor con guantes blancos entra para limpiar con un pañuelito las huellas que hayas podido dejar en la máquina. Vaya tiquismiquis, vámonos.

Si te acuerdas de las Olimpiadas de Munich es que, para tu edad, tienes una memoria envidiable, felicidades. Si no te acuerdas o tan siquiera habías nacido no te inquietes, ya estamos en el metro camino del Olimpia Park. El billete más barato de metro cuesta 2,60 €  (te da solo para recorridos de 4 estaciones). El metro no tiene tornos. Así que tú decides si el metro te resulta carísimo o gratuito. Yo esta vez no me mojo que luego tó se sabe. Con esa tendencia que ya me conoces de subirme a cualquier sitio ya nos puedes ver a 190 metros en lo alto de la Olimpiaturm viendo como se acerca una tormenta del copón precedida por un aire huracanado que nos proporciona un espectáculo inédito: turistas planeando aferrados a sus ipad hasta confines desconocidos.

Fíjate bien, al fondo de una avenida aparece el Nymphenburg Palace , allá que vamos. Pillas el Metro con dos correspondencias, luego un tranvía y luego otro (al mismo precio que el metro), caminas durante una hora y ya estás allí. Qué cerquita estaba. Dicen las malas lenguas que el Rey Ludwig II estaba pillao con Mozart y le construyó este chalecito, ya no sabría decirte si como picadero. Si tuvieses que pasar la aspiradora a este enorme Palacio quizá no te resultara tan chulo, pero para echar fotos está bien. Llegados a este punto te he de decir que estamos ya un poquito hasta ahí de tanto andar, así que volvemos al tranvía para ir al Parlamento de Baviera. Al Parlamento bávaro puedes venir cuando quieras a informarte, de mí vas a leer poco, pero la foto ahí la tienes.

De vuelta al Centro pasas por Maximilianstraße (la Milla de Oro de la ciudad) y una firma supercara inaugura una tienda. Un cocktail para invitados superchic. Y una cafetera que vale 18000 €. Y uno que se ha colao con sus bermuditas y su camiseta sudá y que se está comiendo un plato de no sé qué entre aquella gente…lo siento, pero desde que me colé en el Negresco no puedo evitar codearme con la alta alcurnia. Vuelve en sí que allí no pintas ná que nos vamos al Englischer garten, el parque urbano más grande de Europa (yo ni lo he medido tan siquiera, pero aquí les encanta eso de etiquetar con «lo más….de»). Si llegamos a empezar el día por aquí no veo (ni ves) nada más, me hubiese pasado aquí el día a remojo en una especie de arroyo con potente corriente que cruza el parque, donde incluso hacen surf. Como ya no son horas de echar fotos, que está casi anocheciendo, te pongo una foto de otro parque con lago con personas-en-bolas. 
A Pucelanos por el Mundo se une esta noche un pucelano más y un malagueño, pero el extremeño está reventado y mañana tiene que hacer su misión más complicada: llegar al aeropuerto. Pillas Metro, luego Cercanías. La verdad es que el transporte funciona en todos los sitios igual, por lo tanto la misión no parece complicada, pero con este idioma tan incomprensible nunca sabes si estás leyendo el nombre de la Estación o un cartel de Prohibido Fumar. ¿Confiabas en mí, verdad?, estoy en el Aeropuerto. Por delante de mí acaba de pasar todo el equipo del Barça tras su derrota con el Bayern. Como no veo a Iniestas a mi plim, así que les hago una foto sin levantarme de mi banco mientras dos italianas lloran histéricas mientras balbucean «Messi, Messi, prego, prego…»
Y ya en casita. Solo queda agradecer la hospitalidad de la famila Sixt y de la Troupe, en especial la simpatía y complicidad de Olga. Para los pucelanos…no tengo palabras, quizá por la cerveza que me habéis hecho beber. Así que, en agradecimiento, para los millones de personas que siguen este blog, te presento en exclusiva a Álvaro, promesa de la música que desde aquí lanzo al estrellato mundial: Ál Carmona, disfrútalo. 
Herzlichen dank !… und auf wiedersehen !!!

München/Munich (I)

No estoy volando en globo ni levitando entre las nubes cuán angelito, si ves el Ayuntamiento desde arriba es porque estoy en la Torre de Saint Peter y desde aquí me he subido para enseñarte esta privilegiada vista de la ciudad con el Rathaus en primer término. Pero antes he tenido que coger un tren desde Ladshut para llegar a la capital de Babiera y segunda ciudad alemana (tras Berlín) en número de turistas: estamos en München, o como te gusta llamarlo a ti: Munich.
Si en vez de en whatssap mis primos hubiesen puesto en los comentarios del blog sus preguntas y respuestas tú también te hubieses enterado de que el nombre de la ciudad significa Monje, pues fue fundada por monjes benedictinos, y que por eso en su escudo aparece un señor vestido de tal. De lo que no hablaron mis primos es de por qué los “muniqueses?” llaman a su ciudad “Minga”, sí, así tan elegante.
¿Sabes qué es ese muro que ves en la foto?, míralo otra vez que seguro que te suena. ¿Que no? Pues es la antigua Sinagoga en la que se ha querido reproducir el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén. Es muy conocida entre toda la gente…culta. Eso me espetó Claus cuando le contesté alegremente que eso que me enseñaba era un Centro Comercial. Dejémonos de Sinagogas reconstruidas y métete en la Iglesia de Sainte Michelle para ver una de las mejores muestras del Barroco bávaro. Pues sí muy chula, hala, p´a otro sitio.
Te voy a llevar al mercado para que veas que no te tienes que ir a Camboya o Nueva Zelanda para ver frutas tan exóticas que si te las encontrases en tu frigorífico tan siquiera acertarías a ubicarlas en el mundo animal o vegetal. Y en mitad del mercado un Buda tirado en mitad de la plaza. No es que le haya dado un golpe de calor, como seguramente has pensado, ni tan siquiera un golpe del camión de la basura: es que es una obra de arte y el artista quiso plasmar…no sé. Claus te cuenta que los turistas budistas que pasan por aquí consideran una ofensa y una provocación tener a su Buda así, y se quejan y hacen manifestaciones para que pongan al señor como (su) Dios manda, y se abre debate cuasimetafísico sobre la cuestión:  “tampoco me molestaría que pusiesen a un Cristo haciendo el pinopuente”, esa es mi aportación.

No te pongas tan trascendental y tira pa un BierGarten a tomarte la última cerveza con la Troupebúlgara. Hoy cambias de residencia oficial, abandonas Landshut para quedarte en Munich. Abandonas la Torrede Babel para acoplarte a Pucelanos por el Mundo. Con los españoles ya vas camino de Hofbräuhaus, la cervecería más grande de Europa, donde puedes reservar tu jarra y guardarla bajo llave para beber siempre con tu propio vaso, y esa es la foto que te pongo. Si querías ver a teutonas (sí, la “u” intermedia también podría sobrar) haber venido.

Bratisvona / Rungesburg

Levántate tempranito que hoy pillas tren para visitar una ciudad muy chula, Patrimonio de la Humanidad, cuna de insignes personajes, y sauna tropical en este día. 
Sí, no te me quejes de calor que peor es lo mío, porque ¿cuándo has visto tú que en Bratisvona se alcancen los 40º?. «Pero tú estás acostumbrado», te dicen estos ignorantes. Pero yo no me expongo a pleno sol a las 3 de la tarde paseando por las calles, les dices tú, eso en España solo lo hacen los guiris y los miramos con pena. Y como aquí soy guiri penita doy con este sofoco. Si te hubieses traido bañador al Danubio ibas a tomarte una cervecita refrescada por la corriente como hacen esos tres.
Tú ves viendo las fotos mientras yo te explico que un bratisnovés (o como se diga) tuvo la ocurrencia de poner su carruaje a disposición del servicio de correos y de otros viajeros, y este señor tan emprendedor se llamaba Anselmo, que eso a tí plim, y se apellidaba Taxi, y eso ya te da una idea: los Taxis se llaman así en todas las lenguas por Anselmo el bratisnovés. Y esta enseñanza que hoy te transmito es de esas que puedes usar en la pelu, en el ascensor, o en una recepción con el embajador, siempre te hará quedar como un listillo.

Si te digo que en Alemania la wifi libre está prohibida te quedarás tan extrañado como yo, y casi ni te lo crees porque Claus también te dice tó chulo que en su ciudad no hay delincuencia («solo algunos inmigrantes») y en otra conversación te confiesa que le han robado cuatro bicis en seis años. Y sí, lo de la wifi debe de ser verdad porque te acercas a un McDonalds (que es lo que haces en el resto del universo para conectarte a una wifi libre) y ná, que no hay. Un big-Mac 3,69€, así te haces una idea de los precios de la comida rápida (si hubieses prestado más atención a otros viajes sabrías que el precio del Big-Mac es uno de los referentes que utilizan los economistas para determinar el nivel de precios de un país en relación con su poder adquisitivo…vale,vale, que me sale la vena, que no estoy en clase).

En algún Jardín de Cerveza (así se llaman, pero en alemán, las terrazas al aire libre) parece que el calor se hace más tolerable, pero hoy de cerveza nada, que ya bebiste ayer por todos los días. Hoy toca aprender cosas interesantísimas de las que mañana solo recordarás las que han llegado al blog. Volvemos a Landhust y toca barbacoa en el jardín. Y te preparan la bebida típica de los veranos alemanes: una mezcla entre calimocho y mojito. Está rico.»Hugo» se llama este tinto de verano compuesto por vino, sirope de no sé qué y menta…más que ná por si  te pasas por algún chiringuito alemán un día de estos.

(de momento te quedas sin ver Bratisvona: las fotos no suben, ya las subiré cuando pueda)

Landshuter Hochzeit (II)

…y en eso que llegas a la taquilla del Torneo. Los tres como locos intentando vender la entrada, no veas tú que desparpajo idiomático proporciona la cerveza, creo que incluso me oí hablar en alemán, aunque no me entendí. Con altas pretensiones comenzamos la reventa, miras, por si acaso, por si están los de Callejeros porque esto merece un reportaje.

A los pocos minutos (uno) ya con que te paguen su precio te das por satisfecho. Pero ni eso, con la mayor puja pierdes 4 €. Y en esto que Raquel y yo a punto de cerrar trato cuando Álvaro nos grita que abortemos misión que él ya ha conseguido el éxito total: en vez de vender nuestra entrada acabábamos de comprar otras dos (!). Eso sí, por el irrisorio precio (y a la vez, hiriente para mí) de tres euros. Como de los de Callejeros ni rastro, haces una foto para inmortalizar el negocio. Danke, Danke, le decimos al pobre hombre que nos ha vendido las entrada a tan ridículo precio. Buen negocio, los tres tan felices p´adentro. Sorpresa, sus entradas solo dan derecho acceso al recinto (lleno de bares) pero no al Torneo. Si te sientes estafado está completamente justificado, somos listos eh?.

Yo sí puedo acceder al campo de batalla con mi supercara entrada de Tribuna. Pero no lo des por perdido que Álvaro tiene un plan: «Luis, sube a la grada superior y tíranos tu entrada». El que ya estuviera picada no importa, se arruga un poco y ya está. Subes a la grada superior, la doblas, silbas, disimulas, y p´abajo. Entra Raquel con mi entrada hecha un pingajo y, con la misma sofisticada técnica ves entrar a Álvaro. Con tanta tensión la risa tonta no te abandona, y al torneo casi que no le haces mucho caso, pero oye, nuestro orgullo patrio (de chanchulleros) intacto, eso es lo importante.

Termina el torneo de caballeros medievales y unas cervecitas para celebra la tornaboda. 
Quizá no sepas que las camareras bávaras pueden arrear 10 jarras de cerveza de a litro llevadas sin bandeja. Eso sí que es un espectáculo ! 

Landshuter Hochzeit (I)(la Boda de Landshut)

Martine, la francesa, llega a casa de Claus un día antes para aprovechar más (y conocer la sanidad alemana desde dentro). La criatura,  ná más llegar, se da un paseito con una bici y en la primera curva acaba en el hospital con un brazo roto. Así como lo lees, estos franceses siempre quieren ser el centro de atención. Dejemos a Martine con su escayola que a tí te aguarda otra sorpresa. Claus dice que mañana por la mañana nos levantamos a las 7 porque tenemos que llevar unas sillas para ver el desfile de la Boda de Landhsut.

 «¿Estás flipao?», piensas. Y a las 8 de la mañana ya estás en la bici llevando sillas por una ciudad desierta. Para que le des la importancia que se merece te diré que las bodas conmemoran las de un Príncipe bávaro, hace 500 años, con una polaca que debía ser la Belén Esteban de la época (por eso tan recordada): 2500 personas ataviadas de época hacen de este desfile el más grande de Europa en este género, 30 000 espectadores, los primeritos Claus y yo.Quedan cinco horas para el desfile. Para hacer más llevadera la espera, Claus saca una botella de vodka. Al primer pensamiento de este párrafo le quitas las interrogaciones y te largas a ver el pueblo dejándolo allí cuidando las sillas.

Cinco horas después el pueblo está petao de turistas. Ahora sí es tiempo pa una cañita con una pareja de Valladolid. Y como quien dice una cañita dice varias botellas de cerveza de dimensiones alemanas. Y ya nos ves abriendo el desfile, con

nuestras cervezas en la mano (por la zona del encierro) hasta que un policía nos invita a comportarnos y nos ponemos con el  resto del público. Y el desfile muy bonito y tal, y las cervezas van haciendo su efecto, los participantes gritan al público «halooo»  y el público responde a los participantes la misma palabra en una especie de catarsis colectiva, y así vas viendo pasar a lo más granado de la sociedad medieval: curas, soldados, leprosos, doncellas, y un señor con cara de bestia parda que levanta a dos niños a la vez. Pero cuidaito que son las cinco y tienes que ir a un Torneo Medieval por el que has pagado 36 pavos. Jopé, con lo bien que se está…¿y si vamos y revendemos la entrada y nos lo gastamos en cerveza?. Apoteósico el negocio…pero casi mejor te lo cuento mañana. Hoy no doy pa más.

Willkommen auf Babiera

Ya sé que disfrutas cuando me arrasa el Monzón en India, cuando se me aparece la calamitosa visión de Katmandú, o cuando con cierto desasosiego me topo con carteles de prohibidas las armas en los bares de Bulgaria, pero por mucho que disfrutes tú (y yo) espero que no te tomes muy a mal que interrumpa la serie de países-pelín-cutres y te lleve a los mundos de Yupi,  de bosques encantados, de castillos de ensueños, de aristocráticos palacios, de próspero porvenir, de tasa de paro cero.  Estamos en Baviera, la región más rica de la rica Alemania. Prometo contribuir a su riqueza ná más que lo justo para subsistir,  así que te vas con Iberia y lo demás viaje low-cost, esto es: «en casa de», sin hoteles.

Hace un año me dijo mi anfitrión alemán por email que «en Babiera se están cerrando empresas por falta de mano de obra para atender la demanda», y yo enseguida dispuesto a fletar un bus con primos, sobrinos, alumnos y allegados. Dos meses después le conoces personalmente en Bulgaria y le preguntas por las condiciones… ¿pero, con ese sueldo se puede vivir en Munich?, «no, las familias tienen que ayudar un poco». Así, indignadito, aprendí que los microjobs alemanes están más próximos al vasallaje que al Estatuto de los Trabajadores. Menos mal que las divertidas ocurrencias de la criatura borraron enseguida mi herida en el orgullo patrio. Y la mejor ocurrencia sobrevino cuando una noche nos invitó a todos a su casa en el verano (éramos 10). Como la Sarkoza búlgara tiene las mismas propiedades (y efectos) que la Cruzcampo española todos dijimos muy contentos que sí… el pobre no sospechaba que, pasado el efecto de las Sarkoza,  tres íbamos a cumplir nuestra palabra. Y en esas estamos.

Lo que Claus no te dice es que no tiene coche para ir a buscarte al aeropuerto de Munich, y que si llegas más tarde de las 23h ya no hay enlace directo a Landhsut, y tienes que coger un bus con destino a Flughafen y de ahí un tren hasta Landshut Hauptbahnnhof . Yo de alemán ya sabes tú que sobrao no voy, así que si no vuelvo a dar señales de vida en el blog estos días es por: a) Claus no tiene wifi en casa,  b) sigo perdido en el aeropuerto de Munich intentando pronunciar Flughafen, o en Flughafen intentando pronunciar Hauptbahnnhof. Si «b» me pido repatriación.

Blog Viajeros 2012.

Guarda la bufanda que esta vez no te voy a sacar de casa. Resulta que inscribes el blog en un concurso tras tu viaje a India y Nepal, y ya, cuando ni te acuerdas, recibes la comunicación de que el diseño y la navegabilidad del blog son «sin duda, muy mejorables», así que avergonzaito te dejan. Menos mal que también te dicen algunas cosas buenas…como que has ganado el 2º Premio:
 «Un blog de experiencias viajeras, de viajes de ocio y de viajes de trabajo, de reflexiones y comentarios sobre lo visto, lo vivido, lo diferente que es el mundo y sus gentes. Extremadamente divertido, incisivo, un derroche de buen humor y frescura, entretenido como pocos. Su gran talón de Aquiles es el diseño y la navegabilidad, sin duda muy mejorables, pero compensado con una larga trayectoria bloguera sin perder jamás ni la gracia ni el hilo narrativo. Un ejemplo perfecto de como se pueden contar muchas cosas interesantes con sentido del humor.»
…el premio es económico pero no en efectivo, me lo tengo que gastar en un viaje, así que no me va quedar más remedio que hacer las maletas. Ya te aviso si eso. 

Довиждане България, adiós Bulgaria.

Existe una aplicación de móvil que consiste en buscar «cajas» que otros han escondido. Una vez que la encuentras escribes tu nombre y se lo notificas a su dueño. Absurdo te parece cuando te lo cuenta el alemán, pero al final todos acabamos buscando cajas porque en Europa Alemania manda pero aquí Alemania convence. Así que todos al paseo fluvial a buscar las dos cajitas que ha detectado el GPS. Una se resiste, pero ahí ves el contenido de la otra: Claus es la décima persona que escribe su nombre en el papelito que contiene la caja,  y cada «descubridor» introduce un objeto y la vuelve a colocar donde la encontró… Vale sí, mejor no digas nada.

En otra cajita más grande pusiste el primer día productos extremeños para hacer una puesta en común y degustar las especialidades de cada país. «¿Es de pata negra?», me dijo el belga tó espabilao, «sí, sí, de los buenos» («total, tú que vas a distinguir», pensé). Los búlgaros custodian el botín hasta la puesta en común. Cuando llega el momento oyes decir sutilmente a una francesa que su chocolate ha desaparecido de la bolsa y, misteriosamente, tampoco viene ni el paquete de jamón ni las dos tabletas de turrón de Castuera. «Es que no cabía todo en la bolsa», te dicen los búlgaros…jejej, qué joíos. Han hecho muy bien, se lo merecen. Me ha dado penilla que el rumano no lo pruebe, el resto que se lo compre en su casita que tienen pasta.

Aquí se quedan los búlgaros con el jamón y con el turrón; a tí te dejo con la chavalería (orgullosos de su folclore) bailando danzas tradicionales en un bar el viernes noche; y allá me voy yo con la visión de un país con mucho mejor pinta que lo que sus cifras macroeconómicas describen. Supongo que despegará en cuanto a la UE le interese, y, entonces, los hijos de esos chavales atentos y motivados que vimos en clase quizás le quieran dar a sus hijos todos los caprichos que ellos ahora no tienen. Y quizás los hijos de esos chavales acaben recibiendo 1000 € para acabar la ESO. Sería una pena.

 Довиждане България… adiós Bulgaría, ha sido un placer conocerte.  

Suplemento rumano. El Danubio hace de frontera entre Bulgaria y Rumania durante 300 kms y solo existe un puente que une los dos paises. Fue la ruta que tomó la frugoneta hace una semana, dando una vuelta cojonuda para llegar a Silistra. El taxista del monovolumen de hoy  decide que mejor atravesamos directamente el rio en una especie de barcaza (taxi incluido) y así llegas mucho antes a Bucarest para que te digan que tu vuelo se ha retrasado, de momento, tres horas. Así que te pones a hablar con los dos españoles que juegan en el Constanza que mañana se enfrenta al Atco de Madrid en la liga europea de balonmano, y te enteras de que casi todos los equipos de balonmano profesional en España eran patrocinado por constructoras y ahora no hay pasta y, salvo en Atletico y Barça, la mayor parte de los profesionales han emigrado. En el Constanza se habla español porque todos jugaban antes en la liga española y te haces una foto con un serbio que es medalla de plata en el mundial. En la liga rumana el Constanza es el primero pero mañana (si el vuelo sale) llevan asumido que el Atlético los va a crujir. Aupa Atleti ¡

Veliko Tarnovó y Arbanasi

Seguro que no sabías que Espartaco (no el torero, sino el de la peli, el de la peli del esclavo romano) era búlgaro. A decir verdad ni él mismo lo sabía porque Bulgaria no existía. Te cuento esto para que veas como, desde antaño, estas tierras han estado sometidas a algún invasor, en este orden: romanos, otomanos, imperio astrohúngaro, rumanos, soviéticos, y la Merkel. Así que hoy, en vez de ir al Parque Nacional que tenemos a 20 kms, pillamos la frugoneta y nos atizamos tres horas para ir a la primera capital de Bulgaria: Veliko Tarnovó, y que todo parezca mucho más didáctico y educativo, que Parques hay en cualquier sitio. Y subes a un castillo, y qué frío hace en los Balcanes, y qué bonito lo que intuyes que hay en mitad de la densa niebla.

La ciudad está llena de tiendas pa guiris. Si no ves guiris (descartando a la troupe) es porque no es el momento, que ni es verano ni aún temporada de ski. Por culpa de esas tiendas casi te anochece (esto sucede a las 16:30h) y aún no has ido a Arbanasi, y metes prisa a la gente porque es un pueblo muy chulo pero que de chulo ná, que es una especie de urbanización de casas lujosas reconvertidas en hoteles y que qué tienes esto para ser Patrimonio de la Humanidad.

Que no es el pueblo lo que es Patrimonio, so tarugo, que es el Monasterio. Así que tira p´allá. Y entras en el recinto del Monasterio el primerito y te sale un perro y corres como un descosío hasta que alguien te grita que está atado. Y ya luego te sale una monja ortodoxa vestida de tal y te cuenta batallitas, digo milagros, de San Nicolás. Y la monja pone un cassette con cantos gregorianos y qué susto da cuando grita algo que debe ser como: «he dicho en correctísimo búlgaro que no eches fotos, so gañán», pues haber pronunciao mejor, no te digo.

Llegas a Silistra a las tantas, así que cenas en el italiano que hay al lado del hotel: cada uno su plato principal, más dos pizzas para compartir entre los ocho que estamos en la mesa, más ocho Sarkozas (cerveza búlgara) de medio litro, más dos botellas de vino. Cinco euros por cabeza. Como es jueves pues una copina. Y entras en un sitio en el que están prohibidas las armas lo que, lejos de tranquilizarte dentro, te inquieta fuera. En la carta todo viene en cirílico excepto «mojito» y «cubalibre», así que no te va a quedar más remedio. Hay música en directo y los franceses piden música en francés y que de eso no tienen, pero en un más que aceptable «mexicano» comienzan a cantar en español. Qué gozada ¡, ¿por la música? no…por la cara que se les queda a los franceses.

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